Errores de la Reforma Judicial no implican su invalidez, señaló con razón la presidenta Sheinbaum, pero reconocerlos y corregirlos supone asumir que las cosas se pueden hacer mejor.

Hay, según se vio en el Senado de la República una voluntad de reconocer interlocutores entre ambos poderes y dar paso al diálogo que es lo mínimo que puede exigirse a los actores políticos en temas de trascendencia nacional.

Si puede hacerse bien, no hay razón para que la Reforma Judicial se haga mal. La coalición gobernante tiene la mayoría la seguirá teniendo de modo que no es una cuestión de votos, sino de profesionalismo legislativo. Tiene que ser una reforma impecable. | Se destaca en “Pepe Grillo” de La Crónica.