Con Alejandro Moreno al frente, el PRI ha perdido 11 gubernaturas. Lo que alguna vez fue un bastión impenetrable, ahora es sólo un recuerdo. La militancia ha disminuido dramáticamente. Moreno ha llevado al PRI a una derrota tras otra. Mientras Morena y Mario Delgado, su líder, celebran, el PRI se sumerge en la desesperación. La política mexicana cambia de color, y no hay vuelta atrás. Parece que el tricolor, indestructible en sus buenos tiempos, está en el camino a convertirse en un capítulo más de los libros de historia, una advertencia de lo que sucede cuando el poder se vuelve complacencia. Mucho ojo. | Se detalla en “Frentes Políticos” de Excelsior.