En las alunadas y cálidas noches de Xalapa, se aparece una mujer sumamente sensual rondando los lavaderos del puente de Xallitic. Nunca falta algún atrevido galán que se acerque a la bella hembra para provocarla con palabras de amor y hacerla caer en sus redes.
De las palabras, se pasa al beso apasionado en el cabello que cae sobre el cuello y parte de la espalda. De aquí, a los tocamientos suaves y de ardiente deseo. En esos momentos, la mujer voltea la cara ofreciendo en respuesta una sonriente calavera y espeluznante:
-¡Aaaayyyyy!

