Así que una marcha que estaba programada para exigir justicia por el brutal asesinato de la joven Alma Lourdes en una carnicería de Cajeme, se convirtió en un concierto de voces que pedían el fin de la violencia de género y mejores condiciones de seguridad en Sonora. El crimen en contra de Alma se suma a una oscura estadística de agresiones que padecen constantemente los habitantes del estado gobernado por Alfonso Durazo, y en especial las mujeres. En la marcha de ayer hubo integrantes de colectivos feministas y madres buscadoras, una de las cuales expuso el grado alarmante que han alcanzado las desapariciones en la entidad y la falta de acción de las autoridades para tratar de localizar a las víctimas. Pero quizá el gobernador Durazo no se enteró de esta manifestación realizada en calles de Ciudad Obregón, de tan ocupado que anda en la grilla de Morena. | Se lee en “Rozones” de La Razón.
Quieren paz en Sonora

