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En mayo, una menor de 8 años falleció luego de haberse sentido mal en un centro de procesamiento de migrantes en Harlingen, Texas. En aquella ocasión las autoridades reconocieron en un reporte que personal médico se negó a trasladar oportunamente a la menor a un hospital, pese a los pedidos de su madre. Detallaron también que la niña tenía una enfermedad preexistente.

También en mayo, un joven hondureño de 17 años falleció bajo custodia de autoridades en Florida. Por este caso, el gobierno de Honduras demandó una «investigación exhaustiva».

En tanto, la cadena CBS informó que una menor hondureña migrante de 4 años murió en marzo después de haber sido hospitalizada, y cuya salud ya era frágil.

La BNHR está indignada por la noticia de la muerte de otro menor mientras estaba bajo la custodia de los Estados Unidos (…) Estos incidentes no son problemas aislados, sino que son parte de una falla sistémica agravada que ignora los derechos y el bienestar de las personas refugiadas y migrantes», dijo en un comunicado el director ejecutivo de esta organización humanitaria, Fernando García.

Autoridades migratorias aseguran que hubo una «reducción significativa» de intercepción de migrantes en su frontera sur, tras la aplicación de normas más restrictivas desde mayo.