Aser Oropeza

Xalapa, Ver., 9 de julio de 2023.- “Es como un jacuzzi para ellas” comenta el guía Filiberto Lozano en el camino real de 2.5 kilómetros de longitud que marca la ruta entre Coatepec y Xico para ver luciérnagas, las que salen en los únicos 60 días que tienen para aparearse y dejar larvas que, posteriormente, habrán de hacer lo mismo y con ello terminan su ciclo de vida.

La mancha urbana y la contaminación lumínica ha sido de los principales factores para que en la capital del estado dejaran de apreciarse las luciérnagas durante julio y agosto, ante la poca oscuridad de la noche.

Para poder observarlas, Filiberto Lozano, de la Asociación Flor de Lis, conduce por un recorrido a pie que comienza en las orillas de Coatepec y termina en territorio xiqueño. Una experiencia por la que el visitante camina por subidas y bajadas, piedras y arenilla, con el fin de observar el fenómeno químico por el cual las lampírides iluminan su abdomen de color verde o naranja.

“Es la oportunidad de hacer senderismo nocturno, que no se hace, con una seguridad en un camino que es un camino real que venía desde Ixhuacán de los Reyes, Teocelo y se juntaba en Xico para hacer la ruta de ir a adorar o rendir el tributo a (Rafael) Guízar y Valencia”.

Los guías proporcionan una pegatina para colocarla en la lámpara del celular y asegurarse que no habrá luz artificial, ya que pueden interferir en la observación, así como guardar silencio en los tres puntos de avistamiento identificados.

“El fenómeno de la luminiscencia que se da a través de la luz, una sustancia que se llama luciferina y que a partir de ahí encuentras tres tipos de especies en esta zona, una es verde turquesa, encuentras una naranja y otra un poquito rojiza”.

Si bien es cierto que no encontrarás una nube de luciérnagas que de envuelva mientras caminas, sí podrás observar las luces naturales que dibujan una ruta por el aire, entre las ramas de los árboles o en el monte que enmarca el recorrido.

Dentro de las recomendaciones previas, se encuentra llevar un impermeable y es en las noches de lluvia cuando salen a gozar del follaje y el ambiente que da el bosque mesófilo de montaña, el cual es su casa, su lugar de romance y apareamiento por la supervivencia de su especie.

“Es su ciclo natural de vida, es el apareamiento, es una parte donde ellas llegan a hacer su danza del amor, vamos a decir, y uno viene de vouyerista a verlas, realmente. Entonces cuando viene el agua, dices ‘no salen’ o se suspende. No, cuando llueve es cuando más salen, es como si uno estuviera en un jacuzzi y te la pasas bien, pues igual ellas disfrutan”.

La adaptación de la vista humana a la luz natural de la luna y estrellas permite atender todos los sentidos: escuchar la fuerza del río golpeando en las rocas, el olor a humedad, la sensación de las piedras en el camino, sentir la textura de una rama atravesada en el camino, el gusto por el senderismo y la las pupilas dilatadas para distinguir entre una luciérnaga y un punto de luz artificial que se alcanza a ver a lo lejos.

Acompañado de tres “scouters” más, Filiberto Lozano mencionó que solo quedan los recorridos de los dos últimos sábados de julio y podrán pedir información al número 2281402927, en la oficina de La Flor de Lis, ubicado en el edificio Nachita, despacho 108, en el centro de la ciudad.