Los priistas de Hidalgo cosechan lo que se sembraron: derrotas y traiciones.
El ex gobernador Omar Fayad renunció a su militancia priista porque, dijo, no encuentra espacios para crecer.
Lo curioso es que de todos los priistas el que salió a criticarlo fue el diputado Rubén Moreira, quien aseguró que Omar ni las manitas metió.
Lo que se le olvidó decir a Moreira, es que el PRI perdió en Hidalgo porque él, el coordinador de los diputados, se empeñó en que su esposa fuera la candidata del PRI. Un espectáculo bochornoso, sí los hay.
Alito y Moreira desplazaron a Omar Fayad de su propia sucesión y ahora se quejan de que no metió las manos para defender a la candidata que impuso el CEN.
De modo que la derrota del PRI en Hidalgo no solo dolió a sus simpatizantes, también los abochorna. | Se destaca en “Pepe Grillo” de La Crónica.

