Crece el número de políticos norteamericanos adictos al efecto político de la crisis de los opiáceos, en particular a ese asesino serial que es el fentanilo.

La campaña política en el vecino país tiene como eje el tema del fentanilo, amarrado al de la migración, que son parte de un combo en el que el nombre de México aparece a cada rato.

Todos andan buscando formas de aparecer como muy decididos e ingeniosos a la hora de buscar a los culpables de la matanza provocada por el fentanilo en las calles de sus principales ciudades.

Lo curioso es que no buscan entre los propios adictos ni entre la industria farmacéutica norteamericana que conforman un tándem mortífero. Como eso no reditúa electoralmente dentro de su país, buscan afuera.

El congresista Lance Gooden presentó una iniciativa para que los adictos puedan exigir una reparación económica por parte de los gobiernos de México y China. Un disparate, claro, pero que exhibe la versión norteamericana de la crisis.   |  Se destaca en “Pepe Grillo” de La Crónica.