Nos cuentan que el líder de la bancada morenista en la Cámara de Diputados, Ignacio Mier, anda muy enojado con aquellos que pintan bardas en Puebla para promocionarse de cara a la elección de gobernador del próximo año, y no es porque sea un defensor de la ley, sino porque borran las suyas para poner a otros suspirantes a la gubernatura. “El respeto a la barda ajena es la paz”, dijo el diputado federal, quien consideró que es obligación del Instituto Nacional Electoral (INE) y la Secretaría de la Función Pública (SFP) investigar el posible uso de recursos públicos en la promoción para la gubernatura. La declaración, nos dicen, no rayaría en el cinismo puro si don Ignacio no tuviera, desde el año pasado, tapizado el estado con su rostro en espectaculares y anuncios en mobiliario urbano, y su nombre en bardas por todo el estado. Señala Bajo Reserva de El Universal.