Nos cuentan que en el Senado no sólo mantienen inoperante al Instituto Nacional de Transparencia (Inai), sino además violan la ley de protección de datos personales. Nos hacen ver que a todos los visitantes al recinto legislativo, al que el presidente de la Mesa Directiva, Alejandro Armenta, llama “la Casa de la República”, se les solicita su credencial de elector y sin su consentimiento se le sacan fotocopias, además de que se toman fotografías de algunos de los invitados. No hay aviso de privacidad, ni tampoco el destino de los documentos fotocopiados. Ahora se entiende, nos dicen, la razón de que a los senadores de la mayoría les interesa tener un instituto que no pueda sesionar, ahora se entiende por qué un mundo sin Inai, es el “mundo ideal”. | Se puede leer en “Bajo Reserva” de El Universal.
Vive el Senado en “El mundo ideal” de la opacidad

