* La escritora fue condecorada durante un ceremonia en la que participaron figuras como Adán Augusto López, secretario de Gobernación

 

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Este 19 de abril la escritora Elena Poniatowska Amor fue condecorada con la medalla Belisario Domínguez 2022, en la anterior sede del Senado de la República en la Antigua Casona de Xicotencátl, ubicada en el centro histórico de la Ciudad de México.

El Senado otorgó este reconocimiento a Poniatowska por sus contribuciones al país y a la humanidad, durante una ceremonia en la que Adán Augusto López Hernández, secretario de Gobernación, estuvo en representación de Andrés Manuel López Obrador, presidente de México.

Cuando recibió el reconocimiento, la periodista admitió no haber imaginado que recibiría este clase de condecoración por su labor tras setenta años escribiendo en un ámbito que ella calificó como “amistoso y competitivo”.

    “El Senado de la República me concede la enorme distinción entregada a quienes tanto he admirado. ¿Alguna vez lo imaginé? No, los premios son una puerta que se abre de pronto, un regalo, una posibilidad de futuro y un reconocimiento al pasado para los que como yo, se despiden”.

La escritora rememoró que siendo muy joven, a los 21 años, supo que quería escribir. Sus primeros textos se remotan a la década de 1950, según reconoció ella misma, y afirmó que desde entonces no ha perdido la costumbre de cuestionar todo.

“Desde 1953 escribo en un ámbito amistoso y competitivo, si fuí una joven preguntona, sigo siéndolo y todavía insisto en los por qué, para qué, cómo, cuándo, dónde”, mencionó.

Poniatowska lamentó también la ausencia de López Obrador, con quien se reunió horas antes. En relación a esto aseguró: “Me da tristeza que no nos acompañe el señor presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, porque tanto mi familia, mis amigos y muchos de los que estamos aquí lo queremos y no solo lo queremos, lo admiramos”.

Alejandro Armenta Mier, presidente del Senado, presidió el evento en el que Poniatowska, a quien reconoció como una “gran escritora y periodista”, recibió la medalla y diploma correspondiente.

En la ceremonia también tomó la palabra Sasil de León, presidenta de la Comisión Medalla Belisario Domínguez. La senadora destacó la contribución de Poniatowska a la literatura y el periodismo.

“La figura de Elena Poniatowska no requiere introducción alguna, pues ha logrado contribuir desde el mundo de las letras para darle a la mujer un papel central en nuestra sociedad”, aseguró De Léon.

Luego de que la periodista recibió la medalla, se escuchó el himno nacional y se llevó a cabo la develación de las letras de oro con el nombre de Elena Poniatowska Amor.

Previo a Poniatowska nueve mujeres recibieron la medalla Belisario Domínguez: Rosaura Zapata (1954), María Teresa Montoya (1962), María Hernández Zarco (1963), María Cámara Vales (1969), María Lavalle Urbina (1986), Griselda Álvarez (1996), Julia Carabias (2017) y Rosario Ibarra de Piedra (2019).

La medalla Belisario Domínguez es la máxima presea que el Senado entrega en reconocimiento al servicio a la patria. La insignia se otorga desde 1954, en sesión solemne en la sede alterna de la Cámara de Senadores, en presencia de representantes de los tres poderes de la Unión.

No es la primera condecoración que Elena Poniatowska recibe en México. Entre los reconocimientos que le fueron otorgados destacan el Premio Nacional de Periodismo (1978), el doctorado honoris causa por la Universidad Nacional Autónoma de México (2001) y el Premio Cervantes de Literatura (2013).

Además fue galardonada por algunos de sus trabajos como Tinísima, ganadora del Premio Mazatlán en 1992; La piel del cielo, ganadora del Premio Alfaguara de novela en 2001; El tren pasa primero, ganadora del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos en 2007 y Leonora, que obtuvo el Premio Biblioteca Breve Seix Barral en 2011.

Destaca también La Noche de Tlatelolco, una obra basada en la represión estudiantil de 1968, hecho que Poniatowska recordó cuando recibió la medalla Belisario Domínguez.

“Todavía soy de las que levanta la cabeza cada vez que un helicóptero sobrevuela porque en 1968 la aparición de uno sobre la Plaza de las Tres Culturas, desató la balacera; vivir este acontecimiento ha sido una herida hasta el día de hoy”, reveló.