Lo que dijo ayer la alcaldesa de Cuauhtémoc, Sandra Cuevas, podría pasar como otra de sus ocurrencias, si no fuera delicado a la luz de la tragedia ocurrida hace tres días en Ciudad Juárez, nos hacen ver. Y es que Cuevas anunció que los migrantes que acampan afuera de la Comar en la plaza Giordano Bruno serán reubicados en una “casa del migrante” y que la plaza será “tapiada y remodelada”. Por supuesto no faltó quien criticara el que la funcionaria pudiera estar circunscribiendo el problema migratorio a una afectación de la imagen urbana. Declaraciones como éstas no provocan incendios, pero sí abren la puerta para que se genere un entorno de odio, que puede ser caldo de cultivo para agresiones en contra de quienes sólo buscan salir de la miseria. La Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, se sumó a cuestionar el clasismo y el racismo detrás de los dichos de la alcaldesa.   |  Se lee en “Rozones” de La Razón.