Dicen que el multimillonario Elon Musk es excéntrico, pero para excentricidades políticas México no tiene rival en el mundo.
La disputa entre el gobierno federal y varios estados para determinar donde podría establecerse una nueva planta de Tesla, con una inversión colosal, ha dado lugar a un jaloneo que pone en riesgo la decisión de Musk de establecerse aquí. México puede perder la inversión y los empleos asociados.
Lo lógico sería hacer un frente común para asegurar la inversión y una vez que las obras arranquen resolver cualquier problema que surja.
El jaloneo comenzó cuando el presidente resolvió meterse en la operación y darle sugerencias al magnate sudafricano a quien López Obrador trata como un empresario bisoño que no sabe lo que le conviene y necesita que lo lleven de la mano.
Una vez que el presidente se metió los gobernadores de media docena de estados ha levantado la mano para atraer la atención de Musk, para bochorno de todos. | Se destaca en “Pepe Grillo” de La Crónica.

