Con tanto ruido por todas partes, pasó casi inadvertida la salida, el martes, de Rosaura Ruiz Gutiérrez de la Secretaría de Educación de la CDMX. No deja de llamar la atención la forma en que se fue: no la corrieron, tampoco renunció por presiones ni por cuestionamientos a su trabajo que, a decir de muchos, era bueno. Dejó por decisión propia, dijo, para regresar a la UNAM, en donde tiene una trayectoria como académica e investigadora de muchos años. Y dijo una frase que hizo levantar las cejas a más de uno: “Quiero seguir ayudando desde la institución educativa”. ¿Eso qué implica? ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar en la máxima casa de estudios para seguir ayudando? Rosaura ya compitió en dos ocasiones por la Rectoría, que se renueva en noviembre de este año. ¿Va por el tercer intento? Ya se verá.   |  Se lee en “Rozones” de La Razón.