Los morelenses están hartos de la beligerancia del gobernador Cuauhtémoc Blanco que se ha pasado su administración peleando, comenzando con los fiscales del estado que tienen una colección de averiguaciones en contra del mandatario estatal.

En el caso del fiscal Uriel Carmona el desencuentro ya tiene niveles de pleito personal, pues incluye amenazas a la familia.

Los morenistas de la entidad, quienes construyeron el partido y lo hicieron crecer en la época de las vacas flacas se sienten agraviados, pero todavía son disciplinados.

Ahí están, esperando la señal de que el presidente López Obrador por fin ha decidido soltar al mandatario y dejarlo que se rasque con sus propias uñas.

Consideran que Blanco, amigos y familiares, llegaron a sacar ganancias del trabajo que ellos hicieron por años y beneficiar a sus compinches llegados hace poco de la Ciudad de México, sin raíces en la entidad. Están hartos de los chilangos.   |  Se destaca en “Pepe Grillo” de La Crónica.