La lentitud con que actuó el rector de la UNAM, Enrique Graue, en el asunto de la tesis plagiada, nos dicen, pudo deberse a la extrema ponderación que el conflicto merece, y que, nos aseguran, está generando división a su equipo, y cada día más en la comunidad universitaria. Dicha división ha provocado, según denuncian altos funcionarios universitarios, que quienes no defienden a ultranza las posiciones del rector sean objeto de ataques en medios de comunicación que son alimentados desde Ciudad Universitaria. Quienes hacen estos señalamientos, aseguran que, la suma entre el tiempo que pase sin que exista una resolución definitiva en el caso del plagio, y las persistentes descalificaciones de los críticos a la postura del rector, generará un desgaste del prestigio institucional, que a la máxima casa de estudios le ha costado más de veinte años reconstruir, desde la huelga de 1999.    |  Se puede leer en “Bajo Reserva” de El Universal.