Demonios del pasado, que parecían exorcizados por la justicia de Estados Unidos, han regresado para asustar a muchos mexicanos con la conciencia intranquila en el marco del juicio contra García Luna.
Primero fue Sergio Villarreal, El Grande, y ahora Tirso Martínez a quien apodan El Futbolista, pues con el dinero del trasiego de drogas compró dos equipos profesionales de futbol, uno en Querétaro y otro en Irapuato, antes de caer en poder del gobierno de los Estados Unidos.
De manera que hoy estarán muy atentos de sus declaraciones en Brooklyn algunos de los hombres fuertes del balompié nacional implorando que el Futbolista mande el balón para otro lado de la cancha.
No hay que olvidar que el presidente López Obrador ya dijo que usará la mañanera como caja de resonancia del juicio en Nueva York.
Todavía no hay claridad de la clase de vínculos que tenía Tirso con García Luna, pero sus amigos y socios en México quieren que su paso por el estrado sea fugaz y vuelva a las sombras. | Se destaca en “Pepe Grillo” de La Crónica.

