Así que, una de dos: o a la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, se le acabaron las conversaciones privadas para ventilar, o por fin entendió que al revelar ese tipo de contenidos estaba violando la ley. O puede que alguien le haya susurrado al oído que se estaba metiendo en camisa de once varas al desacatar las resoluciones judiciales que la obligaban a dejar de difundir datos obtenidos de forma ilegal. El caso es que la Noche del Jaguar suspendió transmisiones “hasta nuevo aviso”, por lo que no se sabe cuándo volveremos a ver esa singular emisión, en la que lo mismo había bailes, chistes y descalificaciones a periodistas locales que son críticos del gobierno. La no transmisión de la Noche del Jaguar ya por varias semanas seguidas ha pasado inadvertida, o lo que es lo mismo, nos comentan, nadie extraña ese programa que no hace ver muy bien a una mandataria que, nos señalan, debería poner atención a los asuntos relevantes de su entidad. Uf.   |  Se lee en “Rozones” de La Razón.