Nos cuentan que en unas cuantas horas, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles se empezó a ver más bonito, al menos a los ojos de los responsables de la seguridad del presidente estadounidense Joe Biden durante su visita a México, a partir del domingo próximo. No es que se hayan realizado obras para mejorarlo, sino que después de la captura de Ovidio Guzmán en Sinaloa, que tuvo a Washington más de tres años en espera de que por fin se cumpliera su solicitud de arresto con fines de extradición, y luego de que el gobierno mexicano se comprometió a recibir 30 mil deportados al mes con el famoso Título 42 de la política migratoria del país vecino, el Servicio Secreto que cuida a don Joe dio el sí para que el visitante aterrice en el AIFA, como quería el presidente Andrés Manuel López Obrador. «Así sí baila m’hija con el señor», parece que dijeron en la Casa Blanca a la petición que les llegó desde Los Pinos.   |  Se puede leer en “Bajo Reserva” de El Universal.