Y fue la senadora Beatriz Paredes quien usó ayer la palabra “tormenta” para referirse al momento por el que atraviesa el PRI, luego de que el dirigente nacional, Alejandro Moreno, empujara la aprobación de una reforma estatutaria que le permitirá quedarse al frente del tricolor hasta el 2024. No es la única exdirigente nacional que, además, ha levantado la ceja por el hecho de que la citada reforma se hiciera en un momento en que lo importante para el PRI es determinar qué hará para no perder las gubernaturas que estarán en juego en 2023, pues ya también lo hizo Dulce María Sauri. ¿Por qué esa maniobra si la Reforma Electoral, que supuestamente la motivó, aún ni se termina de aprobar?, ¿por qué se hizo la votación por (zoom) en la que ya se presume un desaseo? Se preguntan en el PRI. Uf. | Se lee en “Rozones” de La Razón.
Contra el madruguete de Alito

