Nos cuentan que lo que se esperaba fuera un discurso solidario de un presidente izquierdista, terminó incomodando a senadores de Morena y sus aliados. Resulta que el joven presidente chileno Gabriel Boric, de visita relámpago por nuestro país, puso el dedo en la llaga en temas que no son del agrado en Palacio Nacional como condenar la dictadura en Nicaragua, un llamado a fortalecer la democracia en México e incluso calificar de “brutal” que en nuestro territorio sean asesinadas once mujeres todos los días. Al darse cuenta de que la oposición le aplaudía y el oficialismo se incomodaba, el exlíder estudiantil chileno optó por cortar abruptamente su alocución. Nos comentan que, si quiso evitar daños, fue demasiado tarde, pues en Palacio Nacional no cayeron nada bien las palabras del visitante. A ver si no le caen a palos a don Gabriel, en alguna mañanera.   |  Se puede leer en “Bajo Reserva” de El Universal.