Quien quedó muy mal parado tras el inicio de las investigaciones por el caso Ariadna es el fiscal general de Justicia de Morelos, Uriel Carmona Gándara. De acuerdo con lo que se ha señalado, la hipótesis que planteó sobre la muerte de la joven va mucho más allá de una simple negligencia. Si en verdad el funcionario intentó “tapar” el feminicidio está en un grave problema, pues pudo haber cometido un delito grave. Por lo pronto, la Fiscalía Anticorrupción de Morelos —perteneciente a la propia Fiscalía General de Justicia— decidió hacer uso de su autonomía y abrir una carpeta de investigación en contra de los servidores públicos que hubieran incurrido en irregularidades. Y eso no excluye al propio Uriel. Y se perfila una investigación por parte de la Fiscalía General de la República. El caso es muy delicado y sensible pues de por medio está el grave asunto de los feminicidios. | Se lee en “Rozones” de La Razón.
¿Fiscal en capilla?

