Con mucho cuidado deberán analizar en el Senado la aprobación del exgobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, como embajador en Canadá, pues, si finalmente es designado por el Presidente, podría convertirse en un problema. Nos hacen ver que don Carlos dejó al actual gobierno una deuda de centenares de millones de pesos con proveedores de servicios que están en proceso de recurrir a los tribunales para poder cobrarle. Las deudas de don Carlos, así como algunas campañas que se han organizado tanto en la plataforma change.org, como por organizaciones civiles para recabar firmas con el fin de que no sea designado embajador, podrían hacer pensar tanto al Senado mexicano, como al gobierno de Canadá, la pertinencia de que él sea el representante diplomático de México en la importante nación socia del norte. Además de haber prorrogado la deuda pública del estado y de dejar de pagar proveedores, quienes se oponen a la designación del exgobernador como embajador también aseguran que debe ser tomado en cuenta que en su gestión se dispararon los niveles de violencia e inseguridad y creció la presencia del crimen organizado.    |  Se puede leer en “Bajo Reserva” de El Universal.