Después del apabullante triunfo de Morena en 2018, la oposición quedó tan fracturada que por meses caminaron juntos en una alianza que prometía, cuando menos, la continuidad del PRI, del PAN y del PRD. Hasta hace unos años era imposible imaginar siquiera a estos partidos en una unión tan estrecha como la que fueron obligados a pactar. Las circunstancias lo ameritaban. En septiembre esa concordia se diluyó después de que Alejandro Moreno, el líder del PRI, hiciera eco de la reforma sobre Fuerzas Armadas, lo que los llevó a una ruptura. Lejos de solución se ve distanciamiento. Peligroso para todos, porque sin este vínculo que extrañamente los estrecha difícilmente podrán sobrevivir. De ganar ni se diga. Unirse o morir.   |  Se detalla en “Frentes Políticos” de Excelsior.