Así que el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, declaró ayer extinguido el “marchómetro”, un mecanismo que utilizaban las diferentes expresiones de la CNTE para obligar a los maestros a movilizarse y a participar en actos de vandalismo. El mandatario aseguró que también se terminó el “huachicol magisterial”, que es como se refirió a la venta de plazas y advirtió: “Van a pegar el grito en el cielo, pero no me voy a dejar chantajear”. Y como si fuera una premonición, horas más tarde maestros y normalistas intentaron bloquear las vías del tren en Uruapan y agredieron con petardos a los elementos de la Guardia Civil que lo impidieron. Y sí, el gobierno estatal no se dejó. Esta vez los manifestantes simplemente no pudieron impedir la marcha de los ferrocarriles, como hicieron tranquilamente en la pasada administración.   |  Se lee en “Rozones” de La Razón.