El país llega al octavo aniversario de la noche triste de Iguala de la peor manera posible. El caso está fuera de control.
La verdad se escabulle, las filtraciones revictimizan, las venganzas políticas sustituyen a la justicia, y hay temor fundado sobre lo que puede venir con los activistas de Ayotzinapa y sus cómplices desafiando a policías y soldados.
El ex procurador Jesús Murillo está en la cárcel y de su Verdad Histórica no está quedando casi nada. El subsecretario Alejandro Encinas no ha podido consolidar su versión de los hechos, no puede detener filtración de relatos atroces que no van acompañados con pruebas que se puedan sostener ante un juez. Por si fuera poco, no queda claro de qué lado está la FGR.
Las posibilidades de esclarecer el caso se reducen hora tras hora. Los implicados, sicarios, policías municipales, autoridades civiles y mandos castrenses, mueven sus piezas para salvar el pellejo.
El aniversario es, como se ha dicho, una efeméride peligrosa. | Se destaca en “Pepe Grillo” de La Crónica.

