Al paso que vamos, nos comentan, ya sólo falta que alguien empiece a organizar el funeral del ahuehuete que fue plantado en Reforma, en donde antes hubo una palmera. Y no es que alguien quiera ser ave de mal agüero, sino que, ayer, al ser cuestionada sobre el estado en que se encuentra el árbol, la titular de Sedema del Gobierno capitalino, Marina Robles, dijo: “una de las cosas que están en nuestro ciclo de vida es que podemos morir”. Antes de ese epitafio adelantado, la funcionaria reconoció que el ahuehuete de 20 años de edad no se adapta, porque ha habido varios episodios que le han impedido echar raíces. Por lo pronto, el ahuehuete fue cercado en un último intento de que, así, aislado, logre recuperarse, lo que parece difícil, pues ya está encima el otoño, que es cuando las hojas caen. Nos aseguran que si el ahuehuete muere, muchas voces exigirán explicaciones. | Se lee en “Rozones” de La Razón.
¿La librará el ahuehuete?

