Adán Augusto López es el jugador de la semana. El secretario de Gobernación se echó al equipo de la 4T sobre los hombros y lo está sacando del pantano.

Tuvo un gesto de histrionismo monumental: cuando se acercó en San Lázaro a la oreja de Alito Moreno, como si fuera Mike Tyson a punto de darle un mordisco a su oponente, pero él, Adán, con un susurro dejó a Alito en la lona, noqueado.

Igual y no le dijo nada importante y se limitó a anunciarle que al rato comían esos tamales de chipilín del Metro Nativitas que tanto le gustan a los tabasqueños, pero como pareció que le transmitía una orden quedó como la mano que mece la cuna a la vista de todos.

El secretario de Gobernación también sumó puntos en su encuentro con los senadores de Morena, sobre todo porque encontró el “tono” idóneo para hablar con Ricardo Monreal al lado, buscando acercarlo, pero sin desconocer la rebeldía del zacatecano.

Total, una corcholata que ayuda al presidente, no una corcholata a la que el presidente tiene que ayudar.   |  Se destaca en “Pepe Grillo” de La Crónica.