El presidente López Obrador se lanzó contra la corrupción imperante en el Poder Judicial, el problema es que lo hizo para defender su proyecto de prisión preventiva oficiosa.
No es la primera vez que el mandatario arremete contra los jueces, pero esta vez se fue hasta la cocina. Les dijo que no defienden al pueblo sino a grupos de interés a cambio de recompensas monetarias.
Casi imposible rebatirlo, pero a continuación presionó para que la Suprema Corte apruebe su modelo de prisión preventiva oficiosa que es clave, según él, para su modelo de seguridad, pero que en opinión de muchos especialistas abre la puerta para toda clase de abusos a los derechos humanos.
Los jueces se defendieron diciendo que AMLO atenta contra la auténtica división de poderes. Se defenderían mejor si se conducen con honestidad plena. | Se destaca en “Pepe Grillo” de La Crónica.

