stá bien que los gobiernos de los estados tengan estrategias para facilitar a la población el acceso a las licencias de conducir. Está mal, y es muy peligroso, que esas facilidades diluyan las medidas de seguridad que exige el documento.
Sin medidas de seguridad para certificar la identidad del portador, la licencia de conducir no pasa del nivel cartón o plástico y se presta a toda clase de abusos en el juego macabro de las identidades falsas. Juego al que recurren de manera sistemática los integrantes de la delincuencia organizada, o desorganizada, pero delincuencia al fin.
Con el apetito insaciable de recursos rápidos autoridades estatales y municipales se vuelven, en los hechos, cómplices de quienes hacen mal uso del documento, ya que no hacen nada para validar la identidad del portador. Cuidado. | Se destaca en “Pepe Grillo” de La Crónica.

