No se ha tomado con la seriedad que amerita la crisis del agua en Nuevo León, en particular Monterrey y su zona conurbada. Simplemente no es tema ni en la capital del país, ni en muchas entidades federativas, ni en las mañaneras de Palacio Nacional.

La gente allá se siente abandonada a su suerte. “Si no nos ayudan buscaremos nuestro propio camino”, advierten.

El resentimiento detona tendencias aislacionistas que estén a flor de piel en varios estados del norte. Otra vez brotan las exclamaciones de que no les sirve de nada ser parte de la Federación. Hay terreno fértil para cualquier aventura política.

El gobernador del estado, Samuel García, acosado por las críticas, se ha sumado a este reclamo. Ya se montó, usando las redes sociales, en la ola de que tarde o temprano los regios tendrán su revancha. “Ya temblará y nos pedirán ayuda”, amagó.

No está demás preguntar si el gobierno federal ha hecho todo lo que ha podido para mitigar la crisis del agua, o la deja crecer para sacar al gobernador de cualquier jugada política del futuro.   |  Se destaca en “Pepe Grillo” de La Crónica.