El presidente López Obrador resolvió rescatar del olvido a Ricardo Anaya y le dio en la mañanera de ayer el nivel de interlocutor válido en materia energética.
Anaya, sorprendido, no tuvo más remedio que darle las gracias al presidente por la bocanada de oxígeno.
Desde su exilio, Anaya dijo que el presidente metió un autogol.
En realidad no, el presidente quiere a Ricardo en el ring porque al excandidato presidencial panista le entran todos los golpes.
Es un rival a modo como zarandearlo sin temor a la respuesta ya que Anaya está solo y su alma, no representa a nadie, de ahí que el presidente sea el principal promotor del extraño retorno de Ricardo Anaya. | Se destaca en “Pepe Grillo” de La Crónica.

