El presidente tiene corazón de condominio, quiere a sus corcholatas, a todas. Ayer derramó miel hablando de las cualidades de los tres punteros para la sucesión 2024.
Una ráfaga de piropos para la jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum. Otra para el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, y una más para el canciller Marcelo Ebrard, que no estuvo en el Palacio del Ayuntamiento, pero le llegaron los halagos.
Lo cierto es que al presidente le divierte mucho hablar del tema. Ha conseguido un logro político de primer orden: expandir la idea que la sucesión presidencial es cosa de Morena y que los demás partidos, distraídos, están al margen mirando desde lejos.
No solo eso, se da el gusto de decir que él no decidirá el nombre del candidato presidencial de Morena, que lo hará el pueblo.
Claro que después de decirlo le gana la risa. | Se destaca en “Pepe Grillo” de La Crónica.

