El gobierno de Jaime Bonilla en Baja California tuvo escándalos de toda índole: su enemistad con el exalcalde de Tijuana, Arturo González, la expropiación del Club Campestre o ahora que se supo que el Sistema Integral de Administración Escolar no encontró datos de él como egresado, siendo que presume ser “ingeniero” de la UNAM. Bonilla, además, está en medio de una investigación contra exfuncionarios de su administración debido al fideicomiso creado para pagar a la empresa Next Energy, que comprometió participaciones federales. El que abandone su escaño en el Senado, al que se aferraba a regresar, es una de las pocas decisiones congruentes que han tomado en la 4T. Así sea bajo presión. Ya siéntese, señor. | Se detalla en “Frentes Políticos” de Excelsior.
A regañadientes

