* La selección de las barras y las estrellas nunca ha ganado en el Coloso de Santa Úrsula

MARCA

Para la selección de Estados Unidos, el Estadio Azteca se mantiene como una aduana infranqueable, pues 8 partidos de eliminatorias mundialistas, disputados a lo largo de cinco décadas, nunca se han marchado con un triunfo.

Muchos han sido los jugadores de las barras y las estrellas que han pisado el césped de Santa Úrsula, todos ellos, con la ilusión de sumar tres puntos, aunque ninguno de ellos puede presumir haberlo logrado hasta este momento.

El calor, la altura, la contaminación, el peso de la afición y, obviamente, la selección mexicana han sido los principales obstáculos para que eso suceda.

«Construimos la imagen de un lugar donde es casi imposible conseguir un resultado. Si lograbas un empate, era enorme. Era casi como una victoria y, para mí, era el partido que literalmente había soñado con jugar desde pequeño», mencionó el exatacante estadounidense, Charlie Davies, en declaraciones recabadas por ESPN.

Un capítulo más de esta añeja rivalidad se disputará el próximo jueves en la cancha del Estadio Azteca, donde México y Estados Unidos se verán las caras en el Octagonal Final de la Concacaf, empatados con 21 puntos, con la misión de dar un paso muy importante hacia el Mundial de Qatar 2022.

Este partido es de vital importancia para ambas selecciones y el resultado final podría convertirse en algo histórico para ambos lados. Si México pierde, sería su primera derrota ante los estadounidenses en el Azteca dentro de una eliminatoria mundialista, además de que también se convertiría en el cuarto tropiezo consecutivo del Tricolor ante su más grande rival, algo que nunca antes ha sucedido.

El mismo Davies ha sido testigo de todo lo anterior, pues antes de participar en la eliminatoria del 2009, algunos de sus compañeros le hicieron saber lo que representaría visitar a México en el Azteca.

«Me dijeron que este partido era el grande: ‘Nunca jugarás en otro ambiente como éste, puede que juegues en un estadio igualmente grande, que juegues ante la misma cantidad de personas, pero la hostilidad es insuperable'».

«Es el único lugar en el que he jugado donde puedes gritarle a todo pulmón a alguien que está a menos de cinco metros de distancia y que no te oiga», agregó Davies, como anécdota, de cara al vital encuentro de este jueves 24 de marzo. Aquella ocasión anotó el 1-0; terminaron perdiendo 2-1.

Borgetti también sintió la presión

Pero la presión no sólo se vivía del lado estadounidense, también los jugadores aztecas, como Jared Borgetti, la sintieron, conscientes de que siempre que se está en la cancha, en el Clásico de la Concacaf, el único camino es el del triunfo, sobre todo, si se trata de una eliminatoria mundialista. En los últimos seis duelos, Estados Unidos se llevó tres empates y tres derrotas

«Había mucha presión. No tuve muchos partidos con la selección, no tenía tanta experiencia en ese tipo de eliminatorias, pero había una obligación de hacer todo casi a la perfección», detalló Borgetti, quien se levantó como el héroe en el juego de la eliminatoria del 2001.

El delantero anotó a los 16 minutos con la cabeza para festejar el gol: «Estos partidos siempre tienen algo particular, algo desafiante. Te dejan una linda sensación, al margen de si ganas o pierdes».